Un salón no se ilumina con una sola lámpara en el centro del techo. Se ilumina por capas.
Cuando instalamos luz decorativa en un salón, solemos combinar tres fuentes: una luz general regulable, apliques de pared junto al sofá y una tira LED cálida detrás del mueble de la televisión o en una estantería. Cada una tiene su función.
Porque la luz decorativa no es solo estética. Es lo que permite que el mismo espacio sirva para ver una película, leer un rato o recibir visitas, sin cambiar una sola bombilla.
Antes de instalar nada, hablamos con el cliente: cómo usa el salón, dónde van los muebles y qué ambiente busca. A partir de ahí situamos los puntos de luz, elegimos la temperatura de color y dejamos cada circuito con su propio interruptor o regulador.
Y trabajamos con luminarias de fabricantes como Osram y Philips, porque una buena luz también tiene que durar. ¿Tu salón tiene luz, pero le falta ambiente? Cuéntanos cómo lo usas y te proponemos la iluminación.
