Cuando se construye una vivienda desde cero, la instalación eléctrica suele llegar tarde a las decisiones importantes. Se elige la distribución de los espacios, los acabados, incluso el mobiliario, y solo entonces se piensa en dónde va cada punto de luz o cada enchufe. Ese orden es, precisamente, el que más problemas genera.

En Ilecam Sistem defendemos lo contrario: la planificación eléctrica debe entrar en juego desde los primeros planos. Una instalación bien pensada desde el inicio no solo funciona mejor, también evita obras posteriores, sobrecostes y limitaciones que luego son difíciles de corregir.

Qué implica planificar bien la instalación eléctrica

Planificar no es solo decidir cuántos enchufes lleva cada habitación. Es anticipar cómo se va a usar la vivienda:

  • Qué potencia contratada va a necesitar la vivienda según sus consumos previstos (climatización, electrodomésticos, posible carga de vehículo eléctrico).
  • Cuántos circuitos independientes son necesarios y cómo se distribuyen conforme al Reglamento Electrotécnico de Baja Tensión (REBT).
  • Dónde se ubica el cuadro eléctrico para que el acceso sea cómodo y la ampliación futura, posible.
  • Qué zonas necesitan una previsión especial: cocina, garaje, exterior, zonas técnicas.

Cada una de estas decisiones condiciona a las demás. Por eso tiene que tomarse antes de cerrar tabiques, no después.

Los problemas de no planificar a tiempo

Cuando la instalación eléctrica se resuelve sobre la marcha, lo habitual es encontrarse con cuadros eléctricos con poco margen de ampliación, circuitos mal repartidos o puntos de luz que se añaden a última hora con soluciones poco cuidadas. Nada de esto es irreversible, pero corregirlo después de la obra siempre cuesta más tiempo y más dinero que preverlo desde el principio.

Cómo lo planteamos en Ilecam Sistem

Trabajamos la instalación eléctrica como parte del proyecto de la vivienda, no como un añadido. Eso significa sentarnos con el cliente o con el equipo de arquitectura antes de empezar, entender cómo se va a vivir esa casa y diseñar una instalación a la altura de esas necesidades, con margen para lo que pueda venir después.

Porque una buena instalación no se improvisa: se planifica.